18 abr. 2016

Relectura Psi/Cambiantes: La Llamada del Deseo


Seguimos con la Relectura, cada semana falta menos para Allegiance of Honor y estoy muy feliz por eso. Esta semana toco leer a mi Alfa favorito y mi libro favorito, luego del que nos introdujo en este mundo La Noche del Cazador, el cual es La Llamada del Deseo o Kiss of Snow. 

El libro está protagonizado por el Alfa SnowDancer Hawke y la Psi-X Sienna Lauren. Estos dos han estado en un baile sin fin, en un tira y encoge algo que les ha hecho daño a los dos, ya que Hawke esta decidido a no dejarse llevar por lo que Sienna le hace sentir y por mucho que Sienna lo quiera no permitirá que Hawke le rompa mas el corazón. Es un libro con muchos sentimientos, llore al final se los juro, pero es un libro hermoso, donde nuestro solitario Alfa logra encontrar la felicidad gracias a Psi letal. Otros detalles:

*Se desata la guerra y saben quien esta detras de Psi-Puro.

*Logramos ver mucho mas de todo los Lauren, algo que me gusto es que Nalini los muestra a todos.

*Hay una historia paralela a la de Sienna y Hawke, es la de Walker y Lara.

*Sabemos mas del Fantasma.

*Se descubre una persona clave que sabe mucho sobre dos designaciones de los Psi.

*La sociedad Psi se esta desmoronando y si lo hace todos caerán con ello.


La Llamada del Deseo - Relectura Psi/Cambiantes:
Sienna Lauren es una criatura con profundas cicatrices en el alma que habrían acabado con alguien más débil, pero que a ella la han convertido en una auténtica heroína. Sin embargo, tiene un punto débil: Hawke, el alfa SnowDancer que la fascinó desde el primer momento. Sienna sabe que esa atracción la enfrenta a dos obstáculos insalvables. El primero es la capacidad que tiene este para hacerle perder el control. Un control que ella necesita para reprimir su poder letal. El segundo es un fantasma. El fantasma de una joven que murió hace mucho y que estaba destinada a convertirse en la compañera de Hawke. Desde entonces Hawke se ha convertido en un lobo solitario. No quiere hacer daño... y mucho menos a Sienna. Pero ella está decidida a vencer a toda costa. Al fin y al cabo no tiene nada que perder. Su tiempo se está acabando.


Citas Favoritas


Para los psi-x, el Silencio era un regalo inestimable, un regalo que permitía que al menos algunos de los suyos sobrevivieran a la infancia, que tuvieran una vida.
—Hawke no actuaba ante las cámaras, y se había asegurado de que la señorita consultora comprendiera que los SnowDancer no estaban pensando en cambiar su imagen de lobos salvajes y carnívoros por la de apacibles lobitos de peluche. 
La suya no era una belleza femenina y delicada, aunque fuera menuda y delgada. No. En lo más hondo de su ser, Sienna poseía una fortaleza interior que se había grabado en su rostro. Era una mujer que se mantendría firme pasara lo que pasase. Y para un cambiante depredador macho, eso suponía a un mismo tiempo la más pura de las tentaciones y el desafío más seductor.  
—Una cosa son los juegos y otra, los movimientos estratégicos. —Movió la cabeza al ver que ella se disponía a hablar—. Los cambiantes depredadores son posesivos; forma parte del paquete. Los alfas elevan eso a otro nivel. 
Una profunda tibieza se extendió por sus venas. Haría cualquier cosa por Toby. Nacido con un ligero don empático, era todo bondad, todo corazón. Hacía que quisiera ser buena también... aunque sabía que ese era un objetivo imposible. Los psi-x nacían y servían solo para una cosa. La destrucción. 
Si hubiera sido lista habría dado marcha atrás, pero era su vida emocional lo que estaba en juego y había peleado muy duro como para claudicar ante nadie. Ni siquiera ante un lobo alfa que utilizaba su naturaleza dominante. 
—Vale —repuso—. Cuando estemos solos no habrá rangos, no habrá alfa ni soldado. Seremos tan solo Hawke y Sienna. 
—Un alfa necesita que su mujer vaya a él con el alma desnuda. Sin barreras. Sin escudos emocionales. Soy la única persona que Lucas sabe suya sin ninguna duda, la única persona que lo apoyará pase lo que pase, que le dirá la verdad aunque sea dura. 
Esto no es más que una carta rápida porque estoy en París, a punto de salir para reunirme con uno de mis voluntarios. Es un chico fascinante; inteligente, ingenioso y demasiado tranquilo para su edad. He notado que eso es normal en todos los psi-x que he conocido en persona. Detesto escribir esto, reconocer la razón que se esconde tras ello, pero da la impresión de que viven la vida a cámara rápida y que se hacen viejos antes incluso de ser jóvenes. 
En cuanto oyera la más mínima señal de lucha, volaría cualquier mente psi en los alrededores. Aquel era su hogar. Su hombre. Nadie tenía permiso para joder ninguna de esas dos cosas. 
«Somos aquello en que nosotros mismos nos convertimos. —Oyó la voz de Judd, cuya absoluta serenidad hacía que fuera convincente—. Jamás renuncies a tu voluntad por la idea de que la genética dicta tu destino.» 
—¿Cómo está tu estado mental? —Era una pregunta que jamás le había hecho con tanta franqueza, pero los tiempos habían cambiado. —Cuerdo —respondió, conciso—. Aunque la cordura es una cuestión sujeta a interpretaciones. 
Yo estuve a punto de dejar que se me escapara lo mejor que me ha pasado porque no podía sacarme de la cabeza las ideas de lo que yo «debería» querer. A veces no se trata de lo que «debes», a veces hay una única oportunidad de conseguir la felicidad. 
...imagina hasta qué punto conocerías a alguien después de todo ese tiempo, lo complejísimo que sería el amor entre los dos. 
En cuanto a Sienna, le daría un poco más de tiempo, pero... era un lobo. ¿Dónde coño estaba escrito que tuviera que jugar de forma civilizada? Sienna era suya. Aprendería a lidiar con él. 
Le agarró con fuerza la mano cuando su abdomen se contrajo y desvió el dolor a través del vínculo de pareja hacia la pantera que la estrechaba contra sí. El cuerpo de Lucas se sacudió antes de dejar escapar el aire con los dientes apretados. —¡Por los clavos de Cristo! De repente siento un nuevo respeto por las hembras de cualquier especie. 
—No he interferido, pero esto con Hawke... No sé si está preparada. —Cariño, ninguna mujer va a estar nunca preparada para Hawke. 
Pero el Escuadrón funciona en base a la confianza incondicional. —En base a la certeza de que la Flecha que te cubría la espalda jamás aprovecharía esa posición para apuñalarte—. 
—Me preocuparía más si no lo hubieras tenido; el miedo nos mantiene vivos, nos mantiene alerta. 
Pero el lobo apretó los dientes lo mismo que el humano, como si fuera consciente de que, aunque fuera lo bastante fuerte como para haber sobrevivido a una infancia que habría quebrado a la mayoría, esa mujer era también muy vulnerable en ciertos aspectos. 
—La orden era para todo aquel que tuviera sangre de los Lauren. Ella ya había abortado al niño cuando llegué a casa. —Habría aceptado y sobrevivido a todo lo demás, pero aquel acto quebró algo dentro de él, porque incluso en la PsiNet había trabajado con niños. Niños peligrosos y dotados, pero niños igualmente, y había hecho todo cuanto estaba en su poder para protegerlos. Sin embargo...—. No pude proteger a mi hijo. 
—Sí, deseaba que se quedase, pero él era el corazón de los SnowDancer, ser alfa era tan parte de él como sus habilidades lo eran de ella. Jamás se le pasaría por la cabeza interponerse en su lealtad hacia el clan, pues incluso cuando era una niña que acababa de abandonar la Red había comprendido que muchos lo amaban y lo necesitaban—. 
Le daba miedo cuánto le hacía sentir Hawke... y eso la enfurecía. Sienna Lauren, psi-x cardinal, nunca se asustaba. 
—Eres mía —dijo—. Has de entender eso. —Su intención había sido la de asegurarle que no temiera que la abandonara, pero el cuerpo de Sienna se tensó contra el suyo. —Jamás seré tuya hasta que tú no seas mío. 
Había pasado su infancia con un monstruo. Y aun así había logrado conservar su personalidad, conservar su alma. Estaba muy orgulloso de ella. 
Daba igual qué hubiera dicho esa mañana, lo cierto era que le amaba y de un modo que no permitiría la distancia, ni aunque dicha distancia le evitara el sufrimiento. Él ni quería ni podía aceptarla como su compañera, pero ella se lo daría todo. No sabía ser de otra manera. 
Más tarde, Hawke contempló los cuerpos y no sintió más que una feroz satisfacción. No era un hombre al que le gustara matar, pero aquellas personas habían planeado masacrar a los jóvenes de los SnowDancer. Por ese delito, el único castigo era la muerte. 
—Walker no te fulmina con la mirada —dijo Sienna, cambiando de posición para quedar frente a él de rodillas—. Tan solo te mira hasta que obedeces. 
¿Alguna vez te has planteado que no es el lobo quien te impide emparejarte, sino tu mitad humana? —La parte que comprendía que abrirse a la posibilidad de una compañera conllevaría abrirse a la posibilidad de sentir el mismo sufrimiento desgarrador. 
Judd encogió un hombro. —Resulta que los cambiantes depredadores macho... tienden a ser protectores. —Mira quién fue a hablar. —¿Por qué crees que encajo tan bien? 
No solo sobreviviremos a esto, sino que además saldremos de ello siendo más fuertes porque tenemos algo que el enemigo no puede imaginar: corazón. 
—Estás más cerca de tu lobo que cualquier cambiante que haya conocido. —Eso le decía mucho de él. —Soy como soy. —Una respuesta muy lobuna. 
Entonces enroscó una mano en su pelo, inhaló su olor y supo que esa noche él exigiría más que la rendición, más que la sumisión. Exigiría todo cuanto ella era y pediría más. 
Walker pensó en la primera vez que había visto a su hermano, ya adolescente por entonces, y había captado en los ojos de Judd la misma expresión inerte que veía a diario en los rostros de los niños a los que daba clase. Lo único que le hizo seguir adelante fue que Judd había ido a casa. Aun después de todo lo que le habían hecho, él había ido a casa. 
—¿Eso os parece mal? —preguntó a ambos niños. Toby negó con la cabeza, pero Marlee mojó la galleta en el chocolate y le dio un mordisco. —No, papá también necesita que alguien le dé achuchones. —Esbozó una deslumbrante sonrisa—. Y Toby y yo pensamos que eres muy guay. 
—Pues nos quedamos aquí arriba —declaró Hawke de forma tajante. Sienna nunca se había sentido tan querida, tan deseada, pero se permitió un solo momento para disfrutar de aquel gozo. —No. El clan te necesita. La mano de Hawke ascendió hasta su cadera. —El clan se erige sobre los vínculos de la familia, de pareja, de amor. Tú estás primero. Siempre lo estarás. 
La muerte de Rissa, su vida, me moldearon. Ella siempre será una parte de mí, pero hace mucho que dejé de ser el chico que ella conocía. Tú... y solo tú... tienes el corazón del hombre. 
Porque, ahora más que nunca, los SnowDancer necesitaban a ese hombre con un corazón tan grande que había mantenido unido a un clan roto y lo había hecho fuerte otra vez, un hombre que había dado asilo al enemigo..., un hombre que había amado a una psi-x. 
—Te juro que si me vuelven a disparar, Indigo me estrangula.
¿Tendrías tú a tu compañera en una zona de guerra, Teijan? —Sí —respondió sin vacilar—. La pareja alfa debe ser siempre parte de la lucha. 
La confianza se presentaba de muchas formas, pensó Hawke. Un bebé en sus brazos. Un estallido de mortíferas llamas envolviendo a su gente. Un leopardo guardando la puerta. 
—¿Te ha contado Walker alguna vez que fui alumno suyo? —preguntó Aden cuando todo quedó en silencio de nuevo. Judd negó con la cabeza. —No habla de su época en las aulas del Escuadrón. —Lo que me enseñó... Dile que ha salvado la vida y la cordura de más de una Flecha. 
—Si me necesitas, estaré a tu lado. —Tú existes. Sienna existe. Basta con eso. No solo habéis sobrevivido, sino que habéis encontrado la felicidad. No entiendo esa emoción, pero sé que es mejor que la oscuridad. Y los demás también. 
Hawke miró a Sienna y supo que la balanza de poder se inclinaba hacia su lado, que lo que dijera a continuación afectaría al resto de su vida juntos al más profundo nivel. Podía responder a su pregunta sin revelar nada, sin alterar esa balanza. O podía tomar otra decisión, una que hiciera de ellos algo más que amantes, más que compañeros; que hiciera de ellos una verdadera pareja alfa (...) Eso no hacía que fuera más fácil arrancar la costra de aquella herida; joder, era un alfa. La vulnerabilidad no era una sensación que le agradase. 
Eres mi aliento y mi pensamiento mismo, estás tan enraizada dentro de mí que la palabra «amor» no es lo bastante fuerte; tuya es mi devoción, llevo tu nombre marcado a fuego en el alma, mi lobo es tu esclavo. ¿Cien años? No serán suficientes. Quiero la eternidad. Lágrimas quedas y pausadas rodaban por las mejillas de Sienna. Hawke no había terminado. —Tienes el poder de hacerme pedazos, de herirme tan profundamente que jamás me recuperaría. Lo que la muerte de Rissa le hizo al chico que fui, tú tienes la capacidad de hacérselo mil veces peor al hombre en que me he convertido. 
Soy tuya. Sin límites. Te daré todo cuanto pidas, todo lo que quieras, salvo eso, obediencia debido al rango. Jamás serás mi alfa. Ni en público ni en privado. Para mí eres Hawke. Solo Hawke. ¿Lo entiendes?
Merece la pena luchar por aquello que merece la pena ganar.

Besos,
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